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Mostrando entradas de octubre 21, 2012

¡¡Hasta la Victoria Compañero!!

UNA LEY QUE FRENA CONQUISTAS

CARTA DE CHICHA MARIANI

Chicha Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, ya está muy viejita. Quiere alcanzar a reencontrarse con su nieta. Ayudémosla a que su carta recorra el mundo y, en una de esas, genere dudas en alguien...
Reenviemos la carta hasta al menos pensado. Que su llamado pueda recorrer nuevos circuitos, que no quede restringido solo a personas vinculadas a organizaciones de derechos humanos, que pueda llegar hasta Clara Anahí !!!!
Gracias .

Reflexiones de FIDEL

Fidel Castro
Fotos Alex Castro
Bastó un mensaje a los graduados del primer curso del Instituto de Ciencias Médicas “Victoria de Girón”, para que el gallinero de propaganda imperialista se alborotara y las agencias informativas se lanzaran voraces tras la mentira. No solo eso, sino que en sus despachos cablegráficos le añadieron al paciente las más insólitas estupideces.

El periódico ABC de España, publicó que un médico venezolano que radica no se sabe donde, reveló que Castro había sufrido una embolia masiva en la arteria cerebral derecha, “puedo decir que no vamos a volverlo a ver públicamente”. El presunto médico, que si lo es abandonaría primero a sus propios compatriotas, calificó el estado de salud de Castro como “muy cercano al estado neurovegetal”.

Aunque muchas personas en el mundo son engañadas por los órganos de información, casi todos en manos de los privilegiados y ricos, que publican estas estupideces, los pueblos creen cada vez menos en ellas. A nadie le gusta que l…

Murió la vieja por JORGE L. UBERTALL.

Murió la vieja Sara. Estaba hecha mierda, como me dijo la última vez que recibí su voz apagada, áspera, a través del teléfono. Tenía una pila de años, hijos asesinados que nunca pudieron morir en su regazo, bastantes magullones y máquinas en su cuerpo, chupaderos y cárceles encima. La conocí en la Secretaría, no antes. Quizá alguna vez me crucé con esa mujer de cabello renegrido y largo, con su tristeza y su dureza a cuestas, que marchaba pidiendo no se a quien que la anoticiara de que los suyos, arrebatados de este mundo por las patotas fascistas civiles y uniformadas, estaban en ese cielo en el que creía; ese superlativo espacio celeste que supuestos pastores en la tierra le habían negado a uno de sus hijos, ex seminarista, cuando ella fue chupada por una patota. Muchas veces no estuve de acuerdo con ella y, aún siendo funcionaria, mi jefa si se quiere, se lo dije. Por eso siempre me respetó, y, porque no, me cuidó como a uno de los suyos. La Vieja era eso, una vieja. …